Ayer se celebraba el día de la madre y con ese día, millones de anuncios publicitarios ofertando regalos, montones de wassaps felicitando el día, vamos como si fuese el único día, el primer domingo de mayo, el día de la madre, yo creo que cada día es el día de la madre, del hijo, del padre y de todos, es cada día ¡¡¡.
Recuerdo algún momento en que para mi fue importante recibir un regalo, algo, algo que me indicara que se acordaba de mí, algo así como el regalo de San Valentín, que llegas a creer que sin regalo no hay amor ¡¡¡.
Y llega la pregunta sabida y resabida y tu hijo qué te ha regalado ?ohhhhhhhhhhhhhhhhh mi hijo me regala cada día y a cada momento que le apetece decírmelo : mama, te quiero tanto, tanto, tanto, tanto ... y un beso.
Y yo me quedo envuelta en estas palabras llenas de amor, y siento el amor, y viajo hacia la paz, hacia la alegría y le miro, y observo que ha crecido, es un joven adolescente, guapo, simpático, viviendo sus experiencias, disfrutando de la vida, y mostrándome en qué punto estoy de mi existencia ¡¡¡.
El es mi mayor regalo, de quien he aprendido y continúo aprendiendo a lo largo de este camino, con él he aprendido el proceso de acompañar, de estar, de respetar, de permitir ser, aunque reconozco que a veces aún me invade el miedo, sin embargo, todo está bien, todo se resuelve bien, siempre tiene un final feliz.
Y es en ese momento de quedarme ahí sintiendo el amor, cuando la paz y la alegría me llenan, cuando siento que todo está perfectamente bien, cuando la sonrisa se dibuja en la cara y se siente la vida, qué placer vivir, qué placer sentir, qué placer estar aquí y ahora, sintiendo lo que siento.
Gracias ¡¡¡¡
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